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Café Cortázar: Te pido un Julio mitad y mitad

8 mayo, 2018

Bohemio e inspirador cual café parisino donde Cortázar se hubiera sentado. No te fuiste que ya querés volver. Date una vuelta por un café de esquina cronopia y cuentos de excelencia.

Una esquina del barrio de Palermo o quizás ya sea Almagro. Depende por donde lo mires, todo es relativo. Entre cronopios, bestiarios, rayuelas y modelos para armar se levanta un templo cortaziano encubierto de cafetería. Jazz, letras y más café. Cortázar no hubiera necesitado mucho más que esta noble trilogía.

 

Decir Julio Cortázar es hablar de un poeta sin miedo. Tan poco convencional como sus cronopios nos arengó en palabras elegantes a experimentar en sus textos una cornisa llamada vida.  

 

Este café es un lugar donde no se aceptan las cosas tal como nos son dadas. Puede que vengas a liberarte de tus bestiarios o hacer que las cosas renuncien a vos. También puede que andemos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos con este lugar que cruza a Medrano con Cabrera y ya es parte de la red de Cafés Notables porteños.

 

Cortázar se agarra la cabeza con dos manos porque una no le alcanza para sostenerse en la pared. Tanta pintura en su retrato pintado por Ricardo Villar podrían hacerlo caer. Letras sin timidez se asoman en cada rincón. Se transforman en palabras poco a poco. Palabras que arman frases y frases que llenan de sentidos y sentimiento otras paredes de este lugar. Fotos y tapas de libros frizan ese momento donde Julio supo estar vivo para dejar la tinta de sus venas en un papel.

 

Un menú que no es un menú. Sus obras y personajes aparecen plato a plato en este libro que quiere ser un menú. Es la biblioteca la que invita a los lectores y más aún a los curiosos del lugar a jugar, armar y desarmar los títulos y los textos para armar.

 

Los conciertos de jazz, sin pedir permiso, invaden tus entrañas de melancolía. Paf. Ya estás invadido de amor. Amor por la música cuál cronopio. Zup. Un sólo sorbo de café. Que utópico querer pedir una lágrima de gotarrones tupidos y grises. Qué más da. Marche un Rayuela coffee para mí y un París café para vos.

Retrocedan. Quien llega a esta esquina buscando wifi cuál cyber de principio de milenio, es una persona que siguió bien todas las instrucciones e hizo todo lo correcto para llegar al lugar equivocado. Lo felicitamos. Acá la experiencia es su antítesis por excelencia.

 

Tampoco hace falta que vengas caminando. Un aferrado a la vida intenta venir saltando como si el camino fuera una infinita rayuela. Un meticuloso seguiría las instrucción para subir escaleras o cómo dar cuerda a un reloj. Llegar al lugar es llegar a la otra orilla. Una afirmación. Un simple mortal se tomaría un taxi.

 

Para los amantes de este genio o quienes anden buscando un nuevo amor literiario, les dejamos los datos de este hallazgo en Buenos Aires y de un lugar que,definitivamente, no tiene igual.

 

Café Cortázar

Esquina Cronopia o José Antonio Cabrera 3739,

Horario sin hora:

Dom a Jue de 8 a 00h.

Vie & Sab de 8 a 2h.

Contacto:

+ 54 11 4863 2120

eventos@cafecortazar.com.ar

cafecortazar.com.ar

 

Escrito por FDH para Motorola

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