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#HelloAaronPaul A 10 años del inicio de Breaking Bad

2 marzo, 2018

Acaban de cumplirse 10 años de su lanzamiento, pero gracias a Netflix y a los millones de fans que “Breaking Bad” sigue generando cada día, Aaron Paul continúa siendo idolatrado como Jesse, el joven drogadicto que introduce en el mal camino a Walter White y termina coronado como uno de los personajes de mayor impacto de su generación.

Aunque, por ahora, no hay nada confirmado, cuando se le pregunta si algún día regresará como Jesse a “Better Call Saul”, la precuela creada por Vince Gilligan, el actor de 38 años admite que no es imposible y que no descarta que un día llegue a concretarlo.

“Yo nunca lo vi como a un típico villano. Es cierto, lo era, pero también tenía su corazoncito”

Hoy es el protagonista de su propia serie, “The Path”, que la cadena de streaming Hulu ya ha renovado para una tercera temporada, le presta la voz a un personaje en la serie animada “BoJack Horseman” y mantiene una activa carrera cinematográfica en proyectos independientes en los que su nombre alcanza para conseguir financiación.

En la vida real no te parecés en absoluto a Jesse. ¿Por qué creés que te salió tan bien?
– No lo sé, pero lo cierto es que interpreté a Jesse durante 5 temporadas y establecí una conexión muy cercana con él, aunque no nos parezcamos en nada. Yo nunca lo vi como a un típico villano. Es cierto, lo era, pero también tenía su corazoncito. En cualquier caso, aunque no tengo ninguna conexión personal con este mundo, siempre hice toda la investigación que pude. Miraba todo el tiempo documentales sobre el uso de drogas y también buscaba información en internet. Lo que encontré era verdaderamente increíble. Por ejemplo, en la tercera temporada, Jesse había salido de una clínica de rehabilitación, y yo fui y me pasé varios días en un lugar así en Albuquerque porque quería saber qué es lo que hacía que ese personaje no se levantara y se fuera de la clínica. Y lo que aprendí mientras estaba ahí es que en la vida real, el que quiera puede abrir la puerta e irse sin que nadie le diga nada. Así fue como descubrí que Jesse se queda allí porque se siente realmente mal por lo que le ha pasado a Jane. El siente que se merece ese castigo. A lo largo de la tercera temporada y en parte de la cuarta él se dedica a autocastigarse por lo que pasó. En cualquier caso, creo que todo pasa por la investigación y por ser fiel a lo que tu personaje está experimentando.

– ¿Es cierto que Jesse originariamente se iba a morir en la primera temporada?
– Es cierto. El plan original era que Jesse iba a introducir a Walter White en el mundo de esta droga y le iba a explicar cómo debía manejarse en las calles, pero luego se moría y Walter tenía que seguir solo. Pero enseguida los productores se dieron cuenta que la dinámica que teníamos entre Bryan y yo era muy buena. Decidieron que la pareja despareja que formaban Walter y Jesse quedaba muy bien para el programa y cambiaron de idea. Fue una decisión que cambió totalmente mi vida.

– ¿Y qué opinás de cómo evolucionó tu personaje desde aquel primer programa?
– En el principio Jesse era un alma perdida pero aún así lograba llevar su vida adelante con tranquilidad. Pero cuando Walter White aparece en su vida, todo se le da vuelta por completo. Desde el inicio de la serie lucha junto a Walter para poder sobrevivir. Lo que me ayudó a que yo nunca perdiera el interés en mi trabajo es que nunca supe cual era la dirección que iba a tomar la serie. Cada vez que creía tener en claro cómo seguía, la historia daba una vuelta de tuerca totalmente inesperada.

– ¿Recordás qué fue lo que pensaste cuando leíste el piloto de “Breaking Bad”?
– La verdad es que cuando lo leí era plena temporada de recambio televisivo y ya había leído otros cinco o seis guiones. Pero el de “Breaking Bad” me pareció el mejor de todos. Sabía que era un drama, pero no podía parar de reírme frente a todas las situaciones en las que terminaban metiéndose Jesse. Me encantó el humor negro que tenía. Además, yo nunca había interpretado a un adicto ni a un traficante de drogas. Lógicamente me puse muy feliz cuando encargaron la primera temporada porque sabía que iba a tener muchos desafíos por delante. A mí me gusta participar de proyectos que me dan un poco de miedo y este era uno de ellos. Me encanta la presión, y en el caso de Jesse enseguida me enamoré de su forma de hablar, porque él decía cosas que yo jamás diría en mi vida personal.

– ¿Es cierto que tu padre era un pastor bautista?
– Si, todavía lo es. Aunque está retirado, de tanto en tanto celebra matrimonios y da consejos a parejas. Como te imaginarás, crecí en un hogar muy religioso.

– ¿Qué hacía tu madre?
– Ella es la gerente de ventas en una estación de radio. Mis padres siguen estando perdidamente enamorados el uno del otro. Llevan muchos años de casados.

– ¿Sos el único en tu familia que ha incursionado por el mundo del espectáculo?
– Sí. Toda mi familia sigue estando en Idaho. Yo, un día, a los 17 años, me subí a mi auto y me fui vine a Los Ángeles a perseguir mi sueño.

– ¿Qué fue lo que te hizo pensar que tenías lo que hacía falta para ser un actor profesional?
– A mí siempre me gustó jugar a que era otra persona. Participé en las obras de mi iglesia desde que tengo memoria, y aún desde antes, porque creo que en mi primera obra hice del niño Jesús. Lo cierto es que me encantaba actuar en esas obras, en las que como hijo del pastor mi presencia era inevitable. Tuve mi primera clase de teatro a los 13 años y la recuerdo como si fuera ayer. También me acuerdo que había un día en la escuela en la que venían a hablar diferentes personas sobre sus profesiones, ya fuera bombero o enfermera, y yo siempre me quedaba decepcionado de que no hubiera nadie que hablara sobre cómo era ser actor. Cuando llegué a la escuela secundaria, me convertí en un fanático del teatro. Lo único que hacía era ir a clase, después me iba al grupo dramático de la escuela y más tarde a mi casa a comer y a dormir. Terminé la escuela un año antes porque no veía la hora de poder irme a probar suerte como actor.

– “Breaking Bad” no es precisamente la serie ideal para el hijo de un pastor protestante…
– Es cierto. Mi padre no ha sido fan de todos los papeles que he hecho en el pasado. Y debo confesar que cuando me dieron el papel en “Breaking Bad” me pregunté cómo iba a reaccionar él, porque Jesse es exactamente lo opuesto al mundo en el que me crié yo. No sólo por  la religión, sino por las enseñanzas morales que nos dio mi padre que fueron muy hermosas. Pero también es cierto que ellos me empujaron mucho para que yo viniera a Hollywood, porque veían cómo me entusiasmaba por todo aquello que tuviera que ver con la actuación.

– ¿Te siguieron apoyando igual después de haberte visto haciendo de Jesse?
– Si, porque ellos sólo veían allí a Jesse, no a su hijo. Y ese es el mejor cumplido que me pueden dar mis padres, decirme que no veían a Aaron allí, sino a Jesse. Lo cierto es que mientras se emitió la serie todos los domingos a la noche hacían su propia fiesta de “Breaking Bad” con parientes y amigos.

– ¿Cómo evolucionó tu relación con Bryan Cranston después de tantos años de trabajar juntos?
– No ha cambiado tanto desde el principio. Cuando comencé a trabajar con él tuvimos una conexión inmediata. Y desde entonces hemos mantenido una gran química cada vez que nos tocaba hacer una escena juntos. Además, él fue mi mentor en todos esos años, y gracias a su apoyo crecí mucho como actor. Trabajar con Bryan Cranston era como ir todos los días a un seminario de actuación. Lo que aprendí de él es que hay que ser honesto y sutil, y dejar que las cosas vayan surgiendo solas…

– ¿Qué recordás del momento en que subiste a recibir tu Emmy?
– Que mientras lo abrazaba a Bryan me preguntaba qué diablos iba a decir. Cuando tenía 10 años me paraba todo el tiempo frente al espejo y practicaba mi discurso de aceptación del Oscar, el Globo de Oro o el Emmy, solo por diversión. Pero cuando me nominaron de verdad, me puse a pensar que era lo que podía llegar a decir si ganaba y me sentí un idiota porque no se me ocurría nada. Una parte de mi me decía que no hacía falta preparar nada porque alguien de “Lost” se iba a llevar el premio. Lo cierto es que llegué muy contento de estar invitado a la fiesta, y cuando dijeron mi nombre sentí que mi corazón se salía de mi pecho y me pegaba en la cara. Subí al escenario sin tener la menor idea de lo que iba a decir y una vez allí me di cuenta de que había mucha gente mirándome y mucha más gente aún viéndome por televisión. Para colmo mi celular no paraba de vibrar porque todo el mundo me llamaba para felicitarme. Cuando me bajé del escenario miré mi celular y tenía 97 mensajes de texto. Para cuando Bryan ganó su premio ya tenía unos 200. Que puedo decir: fue un momento maravilloso…

– ¿Tus inicios fueron difíciles?
– Sí. He tenido mis buenos y malos momentos a lo largo de mi carrera. Recién ahora puedo decir que me siento cómodo en donde estoy, porque ya no tengo que luchar para conseguir el próximo papel y así poder pagar mis cuentas.

– ¿Qué cosas tuviste que hacer para sobrevivir?
– Cuando estaba luchando por salir a flote como actor me contrataron para trabajar en un programa para niños que se emitía los sábados. Ya no recuerdo como se llamaba. Mi personaje era atacado por un perro que hablaba, en una situación muy rara. Debo confesar que fue un poco humillante, pero como en definitiva estaba actuando me sentía muy afortunado de tener trabajo.

– ¿Fue difícil irte a probar suerte?
– Sí. Como soñaba con probar suerte en Hollywood, les pregunté a mis padres si me dejarían irme antes si terminaba la secundaria a los 17. Ellos me dijeron que sí, siempre y cuando tuviera suficiente dinero propio para intentarlo. Así que me dediqué a conseguirlo. Tomaba todos los trabajos que se me presentaban para ahorrar dinero, y a la vez, estudiaba muy duramente en la secundaria. Llegué a tener cinco trabajos al mismo tiempo. Nunca iba a fiestas y no me tomé mi primera cerveza hasta que cumplí los 19. Ya llevaba dos años en Los Ángeles cuando me animé a probar alcohol.

– ¿Es cierto que ya siendo famoso volviste al cine de Universal Citywalk en donde trabajaste como empleado?
– Si, y no me sentí para nada raro. Muchos de los que dirigían el lugar cuando yo estaba seguían estando allí, por lo que me alegré de verlos y nos pusimos al día. En cambio, de los empleados que cortaban las entradas conmigo, ya no quedaba nadie.

– ¿Cómo te llevás con los fans que te paran todo el tiempo por la calle?
– Muy bien. Mientras crecía en Idaho soñaba con conocer a mis actores favoritos. Y a lo largo de estos años he tenido la oportunidad de hablar con algunos de ellos, gente a la que yo siempre admiré mucho, y sin embargo, me desilusionódesilusinó la forma en la que me trataron. En esos momentos me sentí muy frustrado, porque hubiera preferido que hubiesen sido distintos, pero no había nada que yo pudiera hacer. Obviamente, seguí admirándolos como actores. Pero también he conocido a gente como Sally Field, que fue conmigo la persona más dulce del planeta. Si puedo devolverle a la gente algo de lo que me dan, ¿por qué no lo voy a hacer? Si un fan me tiene entre sus actores favoritos y se me acerca, trato de tener esa actitud que me hubiera gustado para mí. Todo pasa por tratar de que no haya una barrera entre nosotros.

– ¿Cual ha sido el mayor sueño concretado de toda tu carrera?
– Haber podido trabajar con Ridley Scott. Es una leyenda viviente y yo he sido un gran fan suyo desde siempre. Es verdaderamente increíble. En cuanto lo ves trabajando en el set entendés porqué ha llegado tan lejos en su carrera. Cuando filmé con él tenía 76 años, pero era el que tenía la mayor energía en el set de “Exodus”. Fue una experiencia fenomenal trabajar con él.

• Si sos fana fana de la serie, te recomendamos esta fanpage para que te encuentres con pares y te sumes a sus eventos: https://www.facebook.com/BreakingBadArgentina/

Nota Escrita por G lerman y FDH para Motorola

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